viernes, 25 de abril de 2008

Encamada

Ayer mi pobre rulienta llegó a la casa con 49,2º de temperatura. Ni que decir que se sentía pésimo y que le dolía hasta el pelo. El diagnostico tampoco fue muy alentador: Influenza. Sip, nada muy bueno.

Ahora está mejor, mucho mejor, pero si las moscas mi mamá no fue a trabajar hoy. Ha estado alegando todo el día que quiere moverse y hacer tal y tal cosa; clara señal de que no se murió¬¬.

Sólo queda esperar que nadie más en la casa se contagie. No tengo la menor intención de estar enferma.

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