miércoles, 24 de diciembre de 2008

¡Feliz Navidad 2008!

A pocas horas de que empiece la celebración navideña y con todas las ganas de registrarla, fui en busca de mi cámara, sólo para darme cuenta de que no tenía idea de dónde la había dejado. Pase unos momentos, no más de dos minutos, en un estado que no tuvo nada de calma pero que tampoco calificaría de histeria, buscandola. Como suele suceder en estos casos, el artefacto estaba más cerca y menos oculto de lo que parecía (nada más había que levnatar una bolsa) y ahora ya está nuevamente en mi poder.

Esta fecha hace cosas raras... ¡Pero me gusta! Así que aprovecho de dar un enorme saludo navideño y desear a todo mundo una linda velada con su familia, amigos, o con quien sea que la esté celebrando. A continuación un antiguo especial navideño de 31 Minutos que a mí parecer capta perfectamente el espiritu de estas fiestas. Y ahora me voy corriendo porque ya empiza a llegar la gente, luego se sirve la mesa y creo que escucho la armonica de mi tío.

martes, 23 de diciembre de 2008

¿Por qué de blanco?

Persefone, the Bride I by pirifool

Ya no recuerdo hace cuanto, dos o tres meses tal vez, la fecha exacta ya se borró de mi mente, pero sí recuerdo que lo vi. También olvidé el lugar; sólo sé que fue en alguna parte del centro. Sólo recuerdo que lo vi y es que un vestido de novia negro, no es algo que se borre de la memoria facilmente. ¡Para colmo era precioso! Pocas veces he lamentado tanto no sacarle fotos a algo.

El blanco está sobre-valorado; algo que ya sabía pero que de todas formas este vestido y unos cuantos capitulos del Casate Conmigo (sí, lo veo con mi mamá, ¿y qué?) terminaron por confirmarme.

Si la novia es feliz con su vestido y se siente bien con él, ¿qué puede importar que este sea poco convencional? El vestido de novia no es cualquier vestido, es el vestido; sólo se usa una vez y por lo mismo más vale que sea algo para recordar. El que vi sí que lo era.

Caos navideño

Estas fechas tienden a ser un caos para todo el mundo, cuando menos unos días locos en los que el movimiento y los colores, sonidos y texturas captados por los sentidos llegan a su punto máximo. Normalmente soy una de las primeras en sentirme asfixiada por este tipo de atmósfera, viendo como la gente es más que capaz de sacrificar un brazo, oxigeno en los pulmones y hasta niños, con tal de hacerse con un articulo codiciado (uno más entre el montón) y llegar al empaque antes que el resto de los compradores. Entiendo que la gente quiera agradar a sus familiares y amigos con regalos, pero a veces simplemente se pasan. Este año como siempre me ha tocado ver infinidad de papel de regalo, cintas, etiquetas, bolsas de tiendas, etc, pero por algún motivo no he sentido mi ya tan clásicos desesperación y ahogo navideño.

Al analizar los posibles motivos para este cambio, me doy cuenta de que igual que todos, tengo mucho de egoísta. Realmente poco me interesa que el resto de los seres humanos tengan una actitud horrenda y que lleguen una orgía consumista que deja totalmente por los suelos la fiesta religiosa que se supone se honra el 25 de Diciembre. Francamente todo lo que me interesa es que mi madre no se vea arrastrada por eso, ¡porque eso sí que me enferma! No me agrada ver como se desvive por encontrar "el regalo perfecto", suponiendo que eso exista, mucho menos tomando en cuenta la cantidad de "regalos perfectos" para la misma persona. Sé que es una de sus formas de demostrar cariño, pero no por eso tiene que gustarme que casi se mate en el intento.

Este año las cosas están más calmadas. Casi parece que hay que darle gracias a su operación de vesícula. Claro que hubo arranques consumistas, pero los menos si los comparo con los del año pasado y el anterior y... en fin. No me extrañaría que bajo esas condiciones el caos navideño siga ahí afuera y que la incapaz de verlo sea yo.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Motivos para ser la bruja del cuento

Una niña que escucha Caperucita roja, Blancanieves, o Cenicienta, por poner un ejemplo, aprende pronto que para ser una verdadera mujer debe ser pasiva, guapa, joven, de raza blanca y abnegada… Y si escucha la versión de Disney, por si fuera poco, aprenderá muy pronto a tener una permanente expresión de admiración, con una figura casi anoréxica y un poco comatosa. Eso sí, si a lo largo de la infancia la niña insiste en ser una mujer de verdad, entonces por ser pensante, activa e independiente no tendrá más remedio que identificarse con una bruja, y la factoría Disney la representará como a una vieja malvada, egoísta, fea y destructiva.

Nora Rodríguez. ¿Qué Tiene Ella que no Tenga Yo?


Ciertamente su reputación no es de las mejores, pero entre una ingenua y frágil princesa que no tiene más talento que el de lavar platos y a la que el príncipe tiene que estar rescatando página por medio, y una poderosa hechicera capaz de causar desastres naturales, cambiar su forma y la de otros a voluntad, atravesar los cielos y cuyo sólo nombre es capaz de infundir temor en cientos de corazones, no es muy difícil tener una cierta preferencia por la segunda opción. Calculadoras y maquiavélicas como ellas solas, las brujas tienen un encanto, un carisma y una fuerza muy difíciles de igualar. No es que andar por la vida obsesionada con el poder y tramar crueles venganzas sea un ejemplo a seguir, pero la entrega que ponen a la hora de conseguir sus objetivos, derribando cuanto obstáculo se les ponga en el camino para conseguirlos si es algo admirable.

Las damiselas en peligro, no es que disfruten de ser victimas (por lo menos no concientemente), pero en muchos sentidos ellas mismas se lo buscan, ya sea porque por uno u otro motivo decidieron ignorar las obvias señales de peligro o simplemente por que no mueven ni un dedo para cambiar su situación. Por muy lindas, cariñosas y encantadoras que sean, personajes con ese perfil no ofrecen mucho campo de acción, salvo el de crear un problema del que alguien más tendrá que sacarlas, posición bastante cómoda por lo demás. El único “beneficiado” es el héroe de turno que tendrá la gran oportunidad de realizar una increíble y noble hazaña, y no sería nada raro que el clásico dragón custodiando la torre estuviera involucrado en ella. Y hablando del dragón, ¿cuál es exactamente su función? ¿Esta siendo participe de la desgracia de esta pobre mujer o más bien está cuidando que no llegue y la “salve” cualquier inútil? Porque ya está visto que ella sola es incapaz de manejar su vida.

Después de todo lo anterior, ¿cómo no va a ser seductora la imagen de una mujer que se niega a ser juguete del destino para ella misma mover los hilos? Además, por mucho que Disney se empeñe en afirmar lo contrario, no siempre son perversas. Quien haya leído La Sirenita de Hans Christian Andersen sabe perfectamente que la bruja del mar, que no tiene inclinaciones usurpadoras, le advierte a la protagonista las consecuencias y peligros de su transformación humana e incluso le dice lo tonto de su elección. ¿Y qué es un hada madrina sino una bruja buena? Lo que si tienen todas es que nunca dan explicación de sus actos a nadie y sólo actúan de acuerdo a su propio capricho. Bueno o malo, eso depende de quien lo mire.

Pero ya fue mucho de hablar de brujas, ¿por qué no mejor ver a una? ¿Y quién mejor que Elphaba (Wicked), la espectacular Bruja Mala del Oeste interpretada por Idina Menzel?

viernes, 12 de diciembre de 2008

Un pequeño desvio

Y aquí estoy una vez más para escribir algo relacionado con la U (¿es idea mía o está acaparando mi vida?). Es cierto que las cosas no resultaron exactamente como yo quería que resultaran, pero de nada sirve lamentarme y quedarme pegada en el pasado. ¿Cambia algo? No. Ese simplemente no es mi estilo. Virgo a fin de cuentas; tendemos a racionalizar todo y a ver lo rescatable de las situaciones.

Lo de "caminante no hay camino, se hace camino al andar" es algo ultra trillado, pero no por eso menos cierto. Ya me han pasado cosas no muy apreciadas por mí en su momento, pero que luego viéndolas desde otra perspectiva cobran un valor y significado muy distinto. He cambiado de rumbo más veces de las que puedo recordar, por no mencionar los desvíos voluntarios, los extravíos y las todavía más frecuentes perdidas de mapa (cuando había uno ¬¬), pero así y todo me gusta haber llegado al lugar en el que estoy ahora.

Y ahora a relajarme. Lo he estado esperando desde hace mucho y ni siquiera un ramo me lo va a arruinar (menos por 2 miserables decimas).
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