martes, 14 de julio de 2009

Pequeñas cosas, grandes perdidas


A veces las cosas más pequeñas e insignificantes son las que se echan más de menos. Y es que independientemente de lo poco relevantes que parezcan por su tamaño o función, de insignificantes no tienen nada. Mi cepillo de pelo no es como el de la foto, ¡pero pucha que lo echo de menos! Todavía no entiendo como fue que desapareció, pero va a tener aparecer sí o sí, porque no me pienso seguir cepillando con los otros de la casa. Peinan, pero no es lo mismo. Diga lo que diga mi familia, no me convence mi pelo. ¡Quiero MI cepillo!

2 comentarios:

  1. Logro entenderte a la perfección, a mí me pasa lo mismo con algunas cosas "pequeñas". Espero encuentres tu cepillo.

    Saludos

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  2. osea... podríamos decir que andas como leona sin cepillo de pelo??? jajajaja y uso el de Mario, ya que el mio tambien se perdió, pero mi mami me compró uno ayer :D

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