lunes, 22 de marzo de 2010

Y de boletera a civil otra vez

cinema by likearoach (deviantart)

Esto de volver a ir al cine luego de haber sido niña de boletería por dos meses es raro. No como para morirse o que cambien todos y cada uno de mis paradigmas de vida... pero raro. Una hubiera jurado que después de toda la experiencia ganada con repetir una y otra vez cosas como "esa función está agotada" o "todavía no se estrena" y variantes, algo tendría que haberse aprendido a la hora de comprar entradas, pero por lo visto eso no aplica o por lo menos no cuando se va en familia. Al menos me hicieron caso en lo de no creerle al diario con los horarios. Nunca, jamas de los jamases confíen ciegamente en ellos, a nos ser que quieran arriesgarse a hacer toda la fila para terminar viendo cualquier cosa menos lo que querían o simplemente terminar con nada. Con todo y ese conocimiento nos pasó la típica, con la dificultad añadida de que sencillamente no se puede entrar a cualquier cosa con una niña de diez años a cuestas, ¡por madura que sea! Y así, con una cara de resignación máxima, nos quedamos mirando con mi madre y, con los exitados chillidos de mi rulienta de fondo, terminamos comprando entradas para dos horas más tarde, para la única película para niños que iba quedando el domingo... Esto de que querer ser social y evitar ver películas sola, autisticamente en el PC...

Pero bueno, que al final la cosa fue más tragicómica que trágica y comprobé que aún me queda mucho por aprender en cuestión de infiltrar comida a la salas del cine. ¡Ja!¡A esa costumbre no renuncié ni cuando estaba trabajando! ¡Ni renunciaré! Aún así, madre, tu astucia y maña me asombran, ¡nunca pensé que eso se pudiera hacer también con hamburguesas y papas fritas! Que mi mitad de hamburguesa llegara intacta a la casa es una cosa, que la idea fuera mala otra muy distinta. En fin, entre tanta cosa y risa, hasta las aventuras de semidioses modernos resultan... interesantes... Sí, terminé viendo aquello y me reí. Y siempre puede ser peor, a la hora que me tocan vampiros...

martes, 2 de marzo de 2010

Cuando la tierra se mueve


Sábado 27 de Febrero del 2010, 3:34hrs. Ese es un momento que muy difícilmente voy a olvidar. Media hora antes, en Melipilla, la fiesta de cumpleaños de la Pía había terminado hace muy poco y era hora de ordenar y luego irse a acostar (Pau, Eli y servidora de alojadas). Entre todas nos encargamos de lo primero, pero lo segundo simplemente no pasó; la cumpleañera apenas si había terminado de lavar y dejar secando los últimos platos y copas cuando empezó la sacudida. ¡Doña sacudida! Un 8,8 no es cualquier cosa. Dos horribles y eternos minutos en los que sinceramente temí que la tierra se fuera a abrir bajo nuestros pies. A Dios gracias, nada malo nos pasó, pero el susto y el no saber si tu familia en Santiago tuvo la misma suerte son cosas que no se las doy a nadie. Nunca había necesitado tanto mi celular y nunca me había fallado tanto. No es exageración decir que fui todo un flan hasta que oí la voz de mamá al otro lado; igual quedé medio tembleque después de eso, pero por lo menos sabía que estaban todos bien.


Soy una de las que tuvo suerte. La casa está intacta; los daños no pasaron de la caída de unas copas, parlantes de radio y la tele del dormitorio de mi tío; más importante aún (lo realmente importante), nadie cercano terminó sin casa o muerto. Mientras más veo las noticias, más veo el desastre en la zona costera y el Sur y más conciente soy de lo mucho que tengo que agradecer el estar vivos y enteros. Ya es martes 2 de marzo, pero recién volvió Internet y no quería quedarme sin escribir esto. En serio espero que el resto del país se de cuenta de esto. Estamos vivos, que valga la pena, de otra forma es un insulto a los muertos. El golpe fue grande, pero es mucho más lo que hay por hacer y agradecer; hora de sacar el lado bueno de los chilenos, no el feo.

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