sábado, 15 de enero de 2011

Entre tumbas y abogados

De una u otra forma, los vivos siempre se las arreglan para decepcionarme. Bueno algunos vivos. Lástima que esos vivos sean de mi familia; no "familia-familia" exactamente, pero miembros del clan a fin de cuentas. La sangre sigue siendo sangre, sin importar lo turbia que pueda volverse. No que sea sorpresa realmente, pero no deja de ser triste. Siempre supe que los buitres seguirían siendo buitres sin importar el disfraz, pero supongo que muy en el fondo siempre tuve la esperanza de que tendrían un poco de consideración y esperarían a que su victima estuviera bien muerta antes de empezar con los picotazos. Tristeza que raya en la rabia y la vergüenza. En contraste, la tristeza que viene de mi casi-familia es mucho más humana. Vi la caída de un pilar importante sin que eso significara destrucción familiar, mas bien fue unión, porque ya había unión. Deja un legado importante, si hasta yo que no soy sangre la echo ya de menos.

Familia... ¿Después de esto, sé realmente lo que eso significa? Sé que sangre no es, no necesariamente. ¿Por qué esa palabra me sabe cada vez más a traición?

1 comentario:

  1. La familia es impuesta, lamentablemente. En la mía también ha habido problemas, de herencia principalmente. Una lata, y que demuestra una bajeza enorme, pero bueno. Lo bueno es que cuando ya llegas a cierta edad puedes elegir a los que valen la pena y a los demás simplemente ignorarlos. Ah, y también están los amigos, siempre que sean sabiamente elegidos :)

    Saludos!

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