lunes, 30 de abril de 2012

Nord


Nervios. Esa es la primera palabra que se me viene a la mente cuando alguien menciona a Christiane Nord. Nervios... y una buena cuota de excitement. Puede que no se me note por fuera, pero por dentro estoy completamente revolucionada. ¿Cómo no? Si falta la nada misma para ver a la doctora Nord cara a cara y que le de el visto bueno o malo a nuestros anteproyectos del magíster. Si sobrevivo a la semana del 7 de mayo y más específicamente al miércoles 9, día en que me toca mi reunión con ella, sabré que voy viento en popa y es poco probable que se me borre la sonrisa de la cara por un año o más.

¿Y quién es Christiane Nord? En palabras simples (y en caso de que no notaran el link rosado), una de las teóricas e investigadoras fundamentales de la teoría funcional de la traducción y cuyas obras son un pilar básico obligatorio en cualquier programa de formación de traductores. Si lo quiere todavía más simple, su visita a Chile es como si Tolkien se sentara a discutir con un escritor de literatura fantástica novato... con la gran diferencia de que ella todavía respira, da charlas y cursos, y conduce y publica estudios.

Y aquí me tienen: obsesionada con que la corrección de mi anteproyecto quede lo más solida y respetable posible, y con el documento .doc lleno de notas del corrector de cambios... Así que, traductores y no traductores, emocionada y todo, un poquito de apoyo moral no me vendría mal en estos momentos.

viernes, 27 de abril de 2012

Mi vida en cajas


Pido disculpas a los lectores de este pobre blog lleno de telarañas por mi última desaparecida. En el magíster pasaron cosas que se encargaron de mantenerme amarrada hasta hace muy poco y de las que prefiero no hablar en esta entrada. Además, el cambio de casa todavía me tiene decidiendo que parte de mi vida es la que pasa al closet o al escritorio y cuál es la que tiene que esperar en cajas por un tiempo más. Sí, leyeron bien: cambio de casa. Ese es el tema de esta entrada.

Hace tres semanas y luego de más de tres años de planes,visitas los fines de semana y muebles y decoración cambiando de hogar sin sus dueñas, por fin, ¡por fin!, nos cambiamos de la casa de Vitacura a la de Maipú. Sí, tres años o más, eso es lo que toma a una bruja el cambiarse de casa. Pero bueno, si me demoré tres semanas en subir esta entrada a pesar de las ganas que tenía de hacerlo, tres años en una mudanza no son de extrañar. Y bueno, ¿qué es lo primero que se me viene a la mente cuando pienso en la "nueva" casa y más específicamente en mi pieza? ¡Qué amo tener un closet gigante para mí sola! Esto es probablemente lo más girlish y Sex & the City que les va a tocar leer en este blog, pero que quede claro desde ya que soy la clase de bruja que muy bien aceptaría la falta de espacio en el closet como una causal de divorcio. Eso es lo que pasa tras 26 años de siempre tener que compartir ese espacio con alguien más (¿uno solo para dos mujeres y luego tres?) y casi nunca saber dónde están tus cosas, o peor, saber dónde están pero no atreverte a intentar sacarlas por miedo a quedar sepultada bajo una montaña de ropa, toallas y frazadas (pasó más de una vez). No hay nada como saber lo que tienes y dónde lo tienes. Eso y ya no tener que pasar por situaciones como estas cuando quiero ocupar o guardar algo:


martes, 3 de abril de 2012

¿Qué hago con eso? ¿Una ensalada?


Y bueno, esto es lo que pasa cuando una fan del anime y los podcast por fin tiene tiempo libre (es de principios de enero) y le quedan dando vueltas ciertos temas abordados en el capítulo 24 de Dragon Ball Lady's Talk (en realidad me quedan dando vueltas cosas después de casi todos los capítulos, pero ni siquiera mi ociosidad da para tanto). Y es que el tema del cortejo sayajin da mucho para pensar... ¿Flores a las féminas de una raza guerrera? Yo creo que no... a no ser que fuera para una ensalada o algo por el estilo. ¿Soy la única que cree que hasta una tonelada de comida es mejor ofrenda romántica para esa cultura? Las amarduras, rastreadores, esclavos, duelos o gestos como dejar que ella remate a un enemigo también son buena opción.

¿Y por qué lo subo recién ahora? Simplemente porque mi scanner está en Maipú y yo todavía en Vitacura... Cosas de la mudanza de mi brujeril familia. Y aunque todavía me niego a sacarlo de su caja hasta que estemos oficialmente ahí, simplemente no pude aguantar las ganas de compartir la imagen con las niñas del podcast. Ya lo subí a su página en Facebook y les hice el comentario correspondiente en su twitter, @DBLadys. ¿Por qué no subirlo al blog? Total, la mayoría de los lectores ya debería estar al tanto de que soy una ñoña de remate. Y si no, es una buena instancia para dejarlo claro.
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