martes, 22 de abril de 2014

De mascotas descaradas y rituales de Semana Santa

 

Una de las cosas que más recuerdo de Semana Santa desde que era chica (además de Jesús de Nazaret y la maratón interminable de películas religiosas) es la pizza. Sí, pizza. Sin nada de carne, pero pizza de todos modos. Y hecha por mi brujis madre.

La de este año estuvo particularmente apetitosa (bueno, todos los años en general), tanto que hasta mis perras tuvieron su parte. A la mala claro está, porque aunque a veces les toca menú humano, la pizza nunca ha estado entre las alternativas. No. Una de las muy ladronas (plenamente identificada porque es la única saltarina) se robó un trozo de la lata antes de que la metieran al horno. Resultado: tres poodles comiendo pizza en el patio como si fuera lo más normal del mundo... Bueno, por lo menos fue solidaria. ¿No ese el espíritu detrás de este tipo de celebraciones? Y, honestamente, ¿alguien la culpa?

4 comentarios:

  1. Tu madre cocina de maravilla, no culpo a tus perritas en absoluto!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yep ^^. El único desastre culinario de la familia soy yo. Aunque igual salvo con algunas cosas :P

      Eliminar
  2. No se pudieron resistir! Debe quedar muy rica!
    Ellos siempre tartan de comer lo que no deben por más que uno trata de cuidarlos jajajja.

    Cariños!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tenía champiñones, kanikama y camarones. ¡Nomi! En realidad fue mucha tentación para las pobres descaradas xD

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...