jueves, 23 de julio de 2015

Cómo ser profe y no morir en el intento

 http://tapastic.com/episode/20979

Me encantaría poder decir que conozco el encantamiento para eso, pero no. Mis disculpas por el título engañoso a quién sea que haya llegado a la entrada en busca de una fórmula mágica. Honestamente, incluso dudo que la haya; por lo menos una cuya eficacia se pueda garantizar para todos y en cada una de las más que raras situaciones que más de una vez nos toca. No por nada pensé en su momento pensé seriamente en crear un blog completo dedicado exclusivamente a ese tema. Lo siento.

Pero bueno, ya estamos en este barco, así que tratemos de ver el vaso medio lleno del asunto; no importa que de vez en cuando haya que llenarlo a la fuerza:


1) Constante estimulación de la capacidad de asombro. Porque hay que ver lo originales que pueden ponerse estos cabros (y aún más los no tan cabros). Ya sea gracias a un alumno/practicante brillante, de esos que dan ganas de ponerle estrellitas a todo lo que hace (es tan lindo cuando eso pasa, snif... snif...), o a uno que peca de todo lo contrario, ya sea por su afición a tratar de pasar gato por liebre o simplemente porque nunca aprendió a leer y seguir instrucciones, el famoso "ahora ya lo he visto todo" estira mucho más de lo que uno hubiera pensado; casi parece que está en permanente estado de reciclaje.

2) Imposibilidad de aburrirse. Entre tanta planificación de clase y cosa que oír, leer y corregir, el tiempo no sobra precisamente. Aparte que tarde o temprano aparece algo que nos lleva derechito al ataque de risa (con cuidado de que no sea justo frente al alumno). Varía mucho dependiendo de qué se enseña, pero siempre es... interesante... cuando en plena prueba van y crean nuevas teorías o hechos francamente impensables. Las redacciones circulares con muchas palabras que no dicen nada o simplemente se contradicen a sí mismas, también son un caso. Y en cuanto a la traducción propiamente tal... ¿quién hubiera dicho que tanto calco minado de false cognates, cacofonía con cara de trabalenguas y creación de palabras en masa era posible? ¿Cómo haber adivinado que todavía existía tanto tiempo verbal esperando a ser descubierto?

3) Desarrollo de la paciencia y diplomacia. Más de alguna vez queremos matar a alguien, pero no lo hacemos. No importa cuántas veces usen "suena bonito/mejor" para justificar una traducción/corrección, ni que, a pesar de todos los glosarios y bases de datos en línea que les presentemos, les dé con que Wikipedia y Linguee son las únicas fuentes de información válidas... A estas alturas ya hemos aprendido que no sirve de nada hacerse mala sangre. Además de que no hay veneno ni cierra eléctrica que aguante. ¿Significa eso que lo vamos a dejar pasar? ¡Por supuesto que no! Vamos a ser firmes sí o sí; simplemente nos pondremos muy creativos a la hora de explicar porque nada de lo que hicieron sirve. Hay mil y un maneras de decir "esto es una vergüenza" sin hacerlos sentir unos completos inútiles. Después de todo, si nos entregaron eso en condiciones anímicas normales, ¿en qué nos ayuda desmotivarlos? Y en cuanto a las causas perdidas… siempre hay por descubrir nuevas formas no devastadoras para decir que alguien no tiene dedos para el piano.

4) Anécdotas mil. Ya sea entre profes o con amigos y familia, todo lo que nos pase tarde o temprano va a servir para sacar más de una risa en un momento de bien merecido relajo. Es increíble, y agradable, ver lo rápido que una tragedia puede convertirse en comedia. Nada como un poco de empatía y comentarios mordaces por parte de la audiencia. Además, seamos honestos: pasada la depresión/indignación inicial, lo más probable es que solitos descubramos el potencial humorístico de lo que sea que venga. Digo, si nosotros mismos no somos capaces de verle el lado divertido al asunto, ¿quién más lo va a hacer?

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